Dado que ha abierto la convocatoria para la XVI Edición del Programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos, de Fundación Carolina y Banco Santander, a continuación les comparto uno de los ensayos que escribí para mi postulación en mayo 2018. No olviden que pueden postular a esta edición del programa en este link: Convocatoria Jóvenes Líderes Iberoamericanos 2019
Toda colectividad, sea esta una comunidad, país o región, necesita de visión, misión y, principalmente, gente para cumplir con los objetivos que le dieron origen. Considero que el liderazgo es un proceso de influenciar, visualizar y soñar con un mundo mejor, que debe construirse con los esfuerzos de líderes y del equipo contribuyendo al crecimiento mutuo, a través del continuo e inevitable cambio, tanto personal como colectivo, orientado a la mejora. Esto implica ser conscientes de que las adversidades pueden estar fuera del control propio, pero que son nuestras respuestas a ellas y fidelidad a la filosofía común lo que traerá el logro de los objetivos para el mundo con el que se sueña.
Al igual que a lo largo de la historia, se hace imperante contar con líderes que den respuestas a las problemáticas políticas, económicas, sociales, ambientales y sociales. Sin embargo, no podemos ignorar que estamos enfrentando una Cuarta Revolución Industrial, en que las nuevas tecnologías de la información han propiciado diferentes formas de trabajo, de vida y de interacción entre las personas, producto de los avances y emprendimientos en diversas áreas. Por ende, se necesita de líderes innovadores, comprometidos y capaces de romper paradigmas, renunciando a soluciones arcaicas, para dejar de ser espectadores de la realidad y convertirse en protagonistas de cambios sostenibles.
Desde mi propia experiencia, son cualidades esenciales para los líderes contemporáneos la pasión y visión, incluso cuando implique sacrificarse y tomar riesgos. Ser líder significa impregnar estos sentimientos en el equipo, con energía, entusiasmo y fe de alcanzar metas extraordinarias. Con pasión es posible definir una visión clara de a dónde se desea llegar y solo un líder auténtico es capaz de establecerla y compartirla. Ejemplo de esto es Nelson Mandela, en su lucha por eliminar el apartheid; y su equipo, que continuó incluso cuando él fue encarcelado. A través de estas cualidades es posible transcender en el tiempo, dejando un legado fruto de la pasión y visión.
Un líder necesita influir con motivación e inspiración, a través de sus acciones y no solo con palabras. Hoy en día esperamos resultados inmediatos y efectivos, pero construir un mundo mejor requiere de esfuerzos constantes, incluso en medio de la tempestad. Es acá cuando el equipo puede sentirse abrumado, pero como líder se debe instarle hacia la excelencia, aprendiendo de los fracasos y empoderándoles para formar nuevos líderes. Esta motivación se complementa con la inspiración, que personalmente muchas veces la he encontrado en personas de mi comunidad con las que me identifico porque trabajan por alguna causa social desde sus trincheras, creando un sólido compromiso voluntario en quienes les rodean, pues el liderazgo en ningún momento está vinculado a coaccionar o tener poder, sino en ser ejemplo a seguir por nuestros actos.
La sensibilidad humana es una característica inherente como líder, pues todas las relaciones interpersonales tendrán inmersas emociones y sentimientos, haciendo ineludible contar con la capacidad de entenderse a sí mismo y a los demás, con empatía, autodominio, confianza personal para tomar decisiones y estabilidad para controlar las fortalezas y debilidades propias y ajenas, a fin de que las decisiones estén alineadas a los intereses de todos, promoviendo la inclusión, para integrar también a las minorías vulnerables. El más grande ejemplo de esto en mi país es Monseñor Oscar Arnulfo Romero, cuya labor fue defender los derechos de los más pobres y desprotegidos durante la guerra civil salvadoreña, llevándoles rayos de esperanza en un contexto de terror y violencia.
La integridad y la transparencia son imprescindibles. En mi opinión, la pérdida de confianza muy difícilmente se podrá recuperar una vez se ha destruido y esto puede erosionar la dinámica del equipo. Actuar y comunicar con honestidad en las adversidades enfrentadas, rendición de cuentas, delegación de tareas y reconocimientos se vuelven ejes transversales en el liderazgo, pues refuerzan la credibilidad. Considero que este es uno de los grandes retos de América Latina, donde aún perduran las causas históricas y estructurales de la corrupción, con funcionarios públicos procesados por casos de malversación de fondos públicos, evasión fiscal, fraude electoral, entre otros, reduciendo el bienestar social de la ciudadanía y las perspectivas de desarrollo.
Paralelas a las características previas, las competencias cognitivas también son importantes, en tanto permiten dar respuestas sensatas a las problemáticas y tomar decisiones estratégicamente, evaluando las distintas rutas de solución. Muchos de los que ahora están a cargo de naciones carecen de las habilidades para proponer e implementar soluciones viables y sostenibles, lo cual limita las posibilidades de prosperar para sus países y el cumplimiento de objetivos de interés social.
El líder actual debe ser flexible para atender con soluciones innovadoras las necesidades, deseos y aspiraciones de la población, las cuales están en constante evolución. Para esto se debe ser receptivo y generar integración, comunidades colaborativas en el equipo y sentido de pertenencia, inyectando pasión en sus compañeros, motivándoles hacia el cumplimiento de los objetivos, con sensibilidad humana y transparencia a lo largo del proceso.

Jóvenes Líderes Iberoamericanos 2018 en encuentro con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa. 5 de octubre 2018.
Foto: Fundación Carolina.
Leave a comment