Lecciones aprendidas de cómo prepararnos para el mercado laboral

Al encontrarnos en la Cuarta Revolución Industrial (4RI), el mercado laboral está presentando grandes cambios en cuanto a las habilidades y los perfiles demandados por empleadores, ante los cuales la oferta laboral (graduados) podemos no estar preparados. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha realizado una serie de estudios donde trata este tema y destaca…

Al encontrarnos en la Cuarta Revolución Industrial (4RI), el mercado laboral está presentando grandes cambios en cuanto a las habilidades y los perfiles demandados por empleadores, ante los cuales la oferta laboral (graduados) podemos no estar preparados. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha realizado una serie de estudios donde trata este tema y destaca que gran parte de los trabajos fácilmente automatizables (operarios, mecánicos, zapateros, etc.) corren el riesgo de ser reemplazados por las nuevas tecnologías. Por su parte, aquellos trabajos menos automatizables (como los servicios) seguirán en demanda. Incluso para sectores como salud y educación, según el BID, se proyecta que podrían incrementar dado que la población mundial estará en aumento en los años venideros, incrementado la necesidad de educadores, y se proyecta una esperanza de vida mayor a la actual, lo cual hará necesario que necesitemos más médicos y enfermeros.

En ese contexto, a continuación, les comparto algunas lecciones aprendidas por experiencia personal y de amigos al postular a trabajos en El Salvador, que espero sirvan de guía a más de alguno, pero que tampoco se deben tomar como verdades absolutas, tanto porque responden a la realidad salvadoreña y por ser meramente experiencias. Además, tampoco me enfocaré en herramientas como el CV, carta de interés o entrevistas porque el propósito de este artículo es ser más estratégico.

  • Necesitamos acumular más experiencia y menos certificados. Durante la universidad suele ser común enfocarnos solo en aprobar las materias a fin de obtener el título, en detrimento de ganar la tan pedida experiencia en las ofertas de trabajo. He percibido que a veces se cae en asistir a cientos de talleres, diplomados o cursos de gran diversidad de temas complementarios a los de la carrera. No es que esté mal tomar cursos durante la universidad, pero sí debemos valorar qué tanto nos aportan a nuestros intereses profesionales y, sobre todo, la afinidad de los temas. Por ejemplo, si yo me veo dentro del sector de economía y educación, tomar cursos de medio ambiente o política puede que no tengan tanta relevancia para mí.
  • Enfoquémonos en aprender haciendo. En línea con lo anterior, innegablemente es útil adquirir conocimientos constantes y actuales, pero para el mercado laboral (y para las becas también), cuenta más todas aquellas actividades prácticas que hemos realizado, ya sea trabajando para alguna institución (pública, privada, internacional) o liderando proyectos. Lo bueno de esto es que permite llevar a la práctica todo lo que usualmente estudiamos y también darnos cuenta de que la vida real es casi siempre muy diferente y más compleja de lo que presentan los libros de texto, tanto para cumplir metas como en las relaciones interpersonales. Desde mi experiencia como servidor público he podido aprender un poco sobre qué hay detrás de las políticas públicas y contrastarla con el mundo ideal que nos presenta la bibliografía.
  • Diversifiquemos nuestra experiencia. Si recuerdo a mi yo de allá por 2015, cuando hice mi primera práctica profesional, estaba convencido de que quería trabajar para una ONG. En 2016 alguien me dijo que, si quería tener incidencia en mi país, necesitaba ir más allá de una ONG y considerar trabajar para otro tipo de actor. Fue hasta septiembre de 2017 (a tres meses de terminar mi carrera en economía y negocios), que tomé el reto de ayudar en una investigación económica como pasante para el Proyecto de Competitividad Económica de USAID. Honestamente, me moría del miedo porque nunca había hecho algo tan académico y de “la vida real” más allá de mis tareas de la universidad. Sin embargo, lo vi como una oportunidad de diversificarme y no tener en mi CV solo proyectos sociales como experiencia (y el dinero extra no me caía mal tampoco hahaha).

Debo admitir que esa experiencia ha sido de las más gratificantes que he tenido, porque me permitió desarrollar nuevas habilidades y conocer a una gran mentora laboral con quien aún tengo comunicación (mi exjefa). Estuve apoyando al proyecto hasta diciembre del mismo año, porque en noviembre ya había aplicado para trabajar al Ministerio de Economía (MINEC), donde seguiría trabajando en temas de competitividad. Pero, de no haber sido por esa pasantía, JAMÁS hubiera tomado el valor de siquiera mandar mi CV para el MINEC, mi trabajo actual.

  • Construyamos una red de contactos sólida y orgánica. El Salvador es un país tan pequeño que literalmente todo mundo se conoce (y más en el mercado laboral), por lo que el dar a conocer nuestra marca personal es sumamente significativo y nos puede jugar a favor o en contra; así que SIEMPRE es bueno dejar una huella positiva donde quiera que vayamos. Por ello, no está mal que vayamos estableciendo relaciones sólidas con ejemplos a seguir y mentores que nos guíen sobre cómo construir un perfil competitivo dentro de nuestra área de interés y/o que nos puedan apoyar como referencias al aplicar a un trabajo.

En este proceso es sumamente necesario ser lo más genuino posible y que las relaciones surjan de manera orgánica, para que nuestros ejemplos/mentores nos brinden retroalimentación tanto de lo bueno como de lo malo y evitar caer en falsedades. LinkedIn es una plataforma que puede potenciar nuestra red de contactos, por lo que tener un perfil completo en ella debe ser un must para todo profesional. También, podemos crear nuestro propio blog (así como este) para darnos a conocer. Hace unos meses, la gerente de una institución vio mi blog y me contactó para ser conferencista en un proyecto sobre el mercado laboral.

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Imagen obtenida de Youth to Lead
  • No descartemos las alternativas laborales. La Cuarta Revolución Industrial también está creando que haya más flexibilidad laboral, surgiendo oportunidades en la economía compartida (Uber o Airbnb, por ejemplo) y también como freelance o trabajador independiente (ofreciendo servicios en línea en diversas plataformas). Así que una opción que no debemos descartar es dedicarnos a trabajos temporales o adicionales al fijo. En varias ocasiones mi conductor de Uber me ha dicho que se dedica a eso después de su trabajo regular o cuando no está en clases. También, podemos dedicarnos a apoyar en consultorías profesionales ejecutadas por colegas más veteranos, como una forma de ganar dinero, pero también experiencia laboral.

Entrar al mercado laboral es sumamente complejo (incluso más difícil que obtener una beca, me dijo una amiga la otra vez) y quise escribir esta entrada como una guía y para despertar un poco la discusión sobre este tema. Todo comentario de mejora es bienvenido para enriquecer su contenido y apoyar a quienes que están en búsqueda de alguna oportunidad laboral o deseando crecer profesionalmente.

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