Subámonos la barra para logros genuinos y no ilusorios

Muchas veces decimos que es mejor dedicar calidad de tiempo y no solo cantidad. ¿Pero qué tal si aplicamos esta premisa a todas nuestras actividades diarias? ¿qué tal si cambiamos nuestra visión de dedicar largas y cansadas jornadas al estudio y al trabajo y pasamos a una orientada a producir con calidad? ¿qué tal si…

Muchas veces decimos que es mejor dedicar calidad de tiempo y no solo cantidad. ¿Pero qué tal si aplicamos esta premisa a todas nuestras actividades diarias? ¿qué tal si cambiamos nuestra visión de dedicar largas y cansadas jornadas al estudio y al trabajo y pasamos a una orientada a producir con calidad? ¿qué tal si subimos la barra en todo lo que hacemos?

Desde que iniciamos nuestra formación en el kínder (e incluso nuestra familia), solemos irnos comparando con nuestros compañeros en cuanto a qué tan “buenos” o “malos” somos en algo. Pero quizás desde ahí viene una de nuestras fallas como humanos: compararnos con otros. En realidad cada quien tiene conocimientos, talentos y debilidades diferentes, las cuales están en función del entorno que vive (familia, amigos, comunidad, etc.), por lo que compararnos se vuelve algo imposible de realizar de manera objetiva. Como escuché alguna vez, “cada quien está peleando sus propias batallas”.

Me pareció pertinente hacer esa aclaración para dar paso a la idea principal de esta entrada. Y es que en nuestra sociedad estamos tan acostumbrados a compararnos con los demás, que no nos percatamos de qué tanto vamos mejorando con relación a nosotros mismos y no damos resultados de calidad. ¿Qué tan bueno soy en inglés a como lo hacía hace un año? ¿qué tanto he reducido el tiempo que me toma correr 10 kilómetros? Son esas el tipo de preguntas que deberíamos de hacernos para ir evaluando nuestro desempeño personal. Pero sobre todo, siempre debemos subirnos la barra y hacer las cosas bien.

En un mundo tan globalizado y donde las fronteras están desapareciendo para diversas oportunidades, debemos prepararnos no solo para desempeñarnos a nivel local (en nuestra ciudad o país), sino en el mundo. Aspirar a volar alto implica prepararnos para ser competitivos en “las grandes ligas”. Eso es, estar listos para brillar aquí y en cualquier parte del mundo donde queramos incursionar. Tristemente, creo que esta es la visión que nos hace falta a nivel personal y como países: necesitamos exigirnos cada vez más y más, para ser mejores. Para ello, es necesario ser críticos de qué estamos haciendo y qué tan viendo lo hacemos y no solo aplaudir algo que a simplemente vista se mira asombroso.

Mi propósito de escribir esta entrada es hacernos la invitación a que nos propongamos llegar lejos y siempre subirnos la barra. Recordar que lo importante no es la cantidad, sino la calidad. No debemos conformarnos con resultados mediocres o que ilusoriamente son destacables. Aspiremos a alcanzar logros genuinos, personalmente y como países. Solo así seremos capaces de progresar y avanzar en el cumplimiento de nuestras propias metas.

Tags:

Leave a comment