
La crisis sanitaria originada por el Covid-19, y las consecuencias sociales y económicas por las medidas para enfrentarla, han puesto de manifiesto la necesidad de un cambio a nivel individual, colectivo y del sistema. Con esto, se tiene una oportunidad histórica para replantear la protección social, los estilos de vida, las dinámicas laborales y de producción, la planificación y toma de decisiones del sector público y la cooperación entre los países y las regiones para enfrentar desafíos en común. Aprovechar esta oportunidad implica tener una visión a largo plazo sobre el país y la región que aspiramos llegar ser, pero con acciones inmediatas y adaptables a los cambios constantes, que nos encaminen desde ya para alcanzar esa visión. De acá a 20 años, deberíamos tener:
- Individuos críticos y conscientes de sus derechos y deberes. Es decir, exigir que se nos provean las condiciones necesarias para una vida digna y que nos permitan autorrealizarnos como personas y profesionales, tanto a hombres como mujeres, pero al mismo tiempo cumplir con nuestras obligaciones como miembros de una sociedad, conocedores del impacto que las decisiones individuales tienen a nivel colectivo como un todo.
- Sociedades organizadas para generar cambios concretos. Esto incluye una ciudadanía empoderada y participante activa de las decisiones políticas que definan el rumbo de la sociedad, al mismo tiempo que exige transparencia y rendición de cuentas de los tomadores de decisiones.
- Un sistema educativo inclusivo enfocado en formar a una ciudadanía crítica y preparada para contribuir al desarrollo socioeconómico. Tener como prioridad la reducción de brechas en acceso y calidad educativa entre las poblaciones más vulnerables y las de mayores ingresos, incluyendo formación en civismo y habilidades técnicas, blandas y digitales para preparar al talento humano que impulse la innovación y los cambios que generen crecimiento y bienestar para todos y todas, sin importar el género, el origen social, las preferencias sexuales, creencias religiosas ni las ideologías.
- Un sistema de producción que genere valor compartido para su entorno. No solo pensar en realizar responsabilidad social empresarial, sino aplicar una estrategia más integral. Diseñar e implementar planificaciones empresariales y procesos productivos que propicien directa e indirectamente el bienestar de las personas, la inserción laboral de las juventudes y la sostenibilidad ambiental, al mismo tiempo que se genera rentabilidad para los accionistas.
- Funcionarios públicos visionarios y altamente calificados. Desde el sector público se necesitan establecer la institucionalidad, las reformas jurídicas, el clima de negocios y las condiciones que favorezcan cada elemento previamente mencionado. Para ello, los tomadores de decisiones del sector público deben ser líderes altamente calificados, que promuevan la cohesión social y con la visión para formular e implementar políticas públicas de Estado, y no de gobierno, orientadas a cumplir objetivos sociales, económicos y ambientales en el largo plazo.
- Esfuerzos articulados entre los diversos actores de la sociedad. Alianzas estratégicas entre gobierno, sector empresarial, academia, organismos internacionales y a nivel regional para actuar con eficiencia y efectividad. Esta dinámica permitirá brindar soluciones a desafíos comunes como el cambio climático y crisis sanitarias futuras, a través la reunificación regional en temas políticos, económicos, sociales y ambientales.
Sin duda, la pandemia del Covid-19 es un parteaguas para establecer un nuevo sistema. Este debe enfocarse en el bienestar de la población, como motor del crecimiento económico y del desarrollo sostenible con el medio ambiente e inclusivo de las poblaciones más vulnerables: niñez, juventudes, mujeres, población desempleada, comunidad LGBT y migrantes. Para ello, más allá de solo pensar en las acciones inmediatas de respuesta a la crisis actual, se hace imperante visualizar la región que queremos de acá a 20 años y comenzar a gestarla con las decisiones y las acciones que realizamos desde ya.
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