Exitosamente fracasado a los 17

Decidí comenzar la aventura de escribir un blog justo hoy, hace 7 años, de que me sentía realmente fracasado a pesar de ser un día de alegría y éxito. Sin embargo, este espacio servirá para compartir aprendizajes personales y también consejos que puedan ser útiles a otras personas. Pues bien, un día como hoy, 17…

Decidí comenzar la aventura de escribir un blog justo hoy, hace 7 años, de que me sentía realmente fracasado a pesar de ser un día de alegría y éxito. Sin embargo, este espacio servirá para compartir aprendizajes personales y también consejos que puedan ser útiles a otras personas.

Pues bien, un día como hoy, 17 de febrero de 2012, me gradué del Programa Empresarial ¡Supérate! luego de tres años de estudios intensivos y complementarios en inglés, computación y valores, paralelo a las clases de la escuela regular. Sí, tenía clases desde las 8 a.m. hasta las 6 p.m. y luego llegaba a mi casa a estudiar y hacer tareas de ¡Supérate! y de la escuela (fui al Complejo Educativo Ofelia Herrera, en la ciudad de San Miguel, El Salvador).

El día de la graduación de ¡Supérate! recibí un reconocimiento por haber tenido las mayores calificaciones de mi generación durante los tres años y también el mayor puntaje en la prueba de inglés TOEIC (850/900), que era requisito de graduación. A pesar de eso, algo dentro de mí no era completamente feliz.

En realidad, siempre me emocionó graduarme de ese programa, incluso muchísimo más que del bachillerato; pero me sentía fracasado porque, a pesar de haber sido admitido en la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), una de las universidades más prestigiosas y difíciles de mi país, no había podido estudiar ahí. La razón fue que no obtuve una de las becas que brindaba la universidad a alumnos de bachilleratos públicos. Así que mudarme de mi ciudad natal, San Miguel, hasta donde queda la ESEN, La Libertad; pedir un crédito educativo, con la posibilidad de no terminar mi carrera porque sabía que muy pocos logran graduarse debido a la carga académica; y, sobre todo, independizarme a los 17 años, cuando siempre había vivido y dependido de mi mamá (y de alguna manera de mi papá) eran retos/obstáculos que de alguna manera me limitaron a iniciar mi meta/sueño de estudiar en la ESEN ese año, como lo había imaginado desde hacia tres años (2009) y por lo que había trabajado arduamente en el último año (2011). Pero si tuviera que decir cuál fue mi principal barrera, sin duda diría que fue la falta de confianza en mí mismo por no creer que sería capaz de “dar el ancho” y lograr graduarme de una universidad tan difícil.

Aun así, los ángeles nunca faltan en el camino. Gracias al apoyo de algunos angelitos que creyeron en mí, un mes antes de graduarme (enero 2012) logré una beca de cinco años para estudiar Contaduría Pública en la Universidad de Oriente (UNIVO), siempre en San Miguel. Esa me parecía la carrera más retadora de la Facultad de Ciencias Económicas y, aunque me sentía fracasado por no estar viviendo la vida que había planeado, estaba agradecido con quienes me apoyaron y determinado a hacer de esa experiencia, y de la UNIVO, mi propia versión de la ESEN.

Muchos quizás ya saben el final de esta historia, pero hasta ese momento de mi vida, realmente me sentía exitosamente fracasado a los 17 años, sin saber lo que la vida me deparaba. Parte de eso espero compartirlo en siguientes entradas de este sitio, pero la principal lección que aprendí fue que NUNCA debemos de quedarnos estancados si las cosas no suceden como esperamos y SIEMPRE debemos buscar crear las condiciones y oportunidades que queremos lograr, incluso cuando no sean las ideales.

 

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Responses to “Exitosamente fracasado a los 17”

  1. Claudia Mendoza

    Vaya no sabía eso ¡Qué genial leerte así Enner!

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  2. Patty Perla

    Me encantó, de alguna forma me siento identificada con esa historia.

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